Imán que atrae al hierro |
| Escrito por Leticia Del Pino |
| Miércoles, 30 de Septiembre de 2009 23:00 |
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Si realizamos una comparación entre el átomo y el sistema solar, el Sol sería el núcleo, que esta formado por partículas de carga positiva y neutra (protones y neutrones) y los planetas los electrones, de carga negativa. Estos giran todos juntos alrededor del núcleo y a su vez sobre sí mismos. Al rotar la carga que posee el electrón nos brinda un dipolo magnético en la dirección del eje de rotación. Cada uno de los movimientos (el orbital y el rotacional o spin) genera su propio dipolo magnético. Esto da lugar a la aparición de un momento magnético. Si los momentos magnéticos de los electrones se compensan entre sí, el momento magnético atómico será nulo, en caso contrario se dirá que el átomo posee un momento magnético permanente. La intensidad de los efectos de un campo magnético (de un imán por ejemplo) sobre la materia está en función de lo que se llama susceptibilidad magnética (momento magnético por unidad de campo y volumen). Ciertas sustancias sólidas, denominadas ferromagnéticas (hierro, níquel, cobalto, etc.) poseen una susceptibilidad positiva muy elevada que da lugar a la aparición de intensas fuerzas atractivas son magnetizadas. Propiedad ésta que se debe a la tendencia de sus momentos atómicos a situarse espontáneamente en una misma dirección. Esto no quiere decir que las demás sustancias no sufran los efectos del campo magnético. Lo que ocurre es que éstos son tan débiles que se requiere una gran precisión experimental para determinarlos. |

